
Los precios mundiales de los alimentos volvieron a subir en febrero de 2026, marcando el primer incremento en medio año, de acuerdo con el índice mensual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El indicador alcanzó los 125,3 puntos, ligeramente por encima del nivel de enero, impulsado principalmente por el aumento en los precios de los cereales, los aceites vegetales y la carne.
El trigo, por ejemplo, registró un incremento cercano al 1,8%, debido a riesgos climáticos y problemas logísticos en regiones clave como Europa, Estados Unidos y el área del Mar Negro.
Los aceites vegetales también subieron más de 3%, impulsados por el aumento en el precio del aceite de palma y soya, mientras que la carne se encareció por una mayor demanda internacional, especialmente desde Estados Unidos y China.
A pesar del repunte, los precios globales de los alimentos siguen siendo casi 22% menores que el pico alcanzado en 2022, durante la crisis global de alimentos provocada por conflictos geopolíticos y problemas logísticos.
Para el sector agrícola internacional, este movimiento confirma que los mercados de alimentos siguen siendo altamente sensibles a factores climáticos, comerciales y geopolíticos.